lunes 23 de noviembre de 2009

El origen del calendario

No sé si alguna vez os habéis preguntado por el origen de nuestro calendario, o por su división, o por el nombre que tienen los meses. A mi en su día, a raíz de algo que leí en una novela, me picó la curiosidad, decidí informarme un poco acerca de ello, y a pesar de que algunas cosas ya sabemos por haberlas estudiado en clase y otras nos suenan por otros motivos, la verdad es que descubrí alguna cosilla interesante o cuanto menos curiosa.

En cuanto al origen del uso del calendario, se sabe que los egipcios, ante la necesidad de medir el tiempo, ya comenzaron a emplear uno miles de años antes de Cristo, y que su duración era ya bastante semejante al del calendario que utilizamos en la actualidad. De todas formas, para fijar un origen concreto de nuestro calendario habría que avanzar unos cuantos años y centrarse en el Calendario Romano.

Este fue instaurado en Roma por Rómulo, fundador de la ciudad, y en un primer momento estaba dividido en 10 meses, más un mes intercalar adicional que servía para compensar los días de retraso, ya que el calendario estaba basado en el ciclo lunar y no en el solar. Los nombres de los meses eran:

1. Martius: en honor a Marte.
2. Aprilis: sin origen claro, pero parece relacionado con la apertura de las flores en primavera.
3. Maius: por la diosa Maya, madre de Mercurio.
4. Iunius: por la diosa Juno.
5. Quintilis: quinto.
6. Sextilis: sexto.
7. September: séptimo.
8. October: octavo.
9. Nouember: noveno.
10. December: décimo.
11. Mes Intercalar.

Por un lado destaca que desde Quintilis hasta December, el orden del mes coincide con el significado de su nombre, algo que en la actualidad ya no es así (por ejemplo September, que debería ser el séptimo mes, es en realidad el noveno). Esto se debe a que muchos años más tarde se vio que el calendario no era del todo exacto y para adecuarlo a las necesidades agrícolas del campo se añadieron dos meses más:

  • Ianuarius: en honor a Jano, dios de las puertas y por ello primer mes del año.
  • Februarius: por las februas, ceremonias de meditación y purificación que se realizaban en aquel mes.

Por otro lado es curioso que, como veis, la denominación de casi todos ellos ha permanecido hasta nuestros días, salvo alguna excepción. Estas se deben a la implantación años después del Calendario Juliano por Julio Cesar, quien además de eliminar el mes intercalar y de aumentar los días de los meses, cambió el nombre de Quintilis por Iulius por ser el mes de su propio nacimiento. Posteriormente, para no ser menos, su sucesor Octavio Augusto, cambió también el de Sextilis por Augustus. Además, ambos aumentaron un día sus meses para darles más importancia, lo que puede ser el origen de que tanto Julio como Agosto tengan ambos 31 días de forma seguida.

Este calendario continuó sufriendo cambios paulatinamente, siendo el más importante el paso al Calendario Gregoriano en 1582, que es el empleado de forma oficial en la actualidad y que estableció más correctamente la duración del año, los bisiestos y el inicio de la Era Cristiana. Aún así, se puede decir sin lugar a dudas que fueron el Calendario Romano junto con el Juliano los que sentaron las más firmes bases para el calendario que ha llegado hasta nosotros.

PD: el origen de la propia palabra calendario también proviene de los romanos, concretamente de calendas, que es como los romanos llamaban al primer día de cada mes.

jueves 19 de noviembre de 2009

Filósofo con dotes de General

Después de un final trepidante (si es que una encuesta friki y pseudo-histórico-cultural como esta puede tener algo de trepidante) al final ha habido empate, pero por los pelos, porque durante el último día me parece que fue ganando por momentos tanto la opción de Filósofo como la de General. Destacaría que, por las cuentas que eché, me dio la sensación de que en algún momento hubo algún "tránsfuga", que después de haber votado a General cambió su voto a Jefe de Tribu, pero sobre todo me ha llamado la atención el magnífico papel del Explorador del s.XVI, que siempre ha estado en la pelea y que casi empata con los otros dos, e incluso el del Literato español del Siglo de Oro. Del Explorador me lo podía esperar un poco más, por el encanto de descubrir nuevos mundos, surcar los mares, etc. pero el Literato me ha sorprendido mucho, mucho, mucho que haya acabado con el 12% de los votos (igual suena un poco pretencioso hablar de porcentajes en encuestas de apenas 16 votos ¿no? bueno, da igual...).

Como ya muchos os imagináis, yo voté por General de Roma. La verdad es que me costó mucho decidirme y tuve la enorme tentación de votar a Filósofo de la Antigua Grecia, pero al final el corazón pudo a la cabeza y preferí ser un Julio Cesar o un Escipión. Poniéndome a analizarlo un poco y a intentar darle un cierto razonamiento, creo que Filósofo de Roma puede que sea lo que me pega más por como soy por dentro y que General de Roma es lo que me gustaría ser y no puedo. No sé, puede que vayan por ahí los tiros, ya voy a pensarlo un poco más...

En cuanto al ganador, teniendo en cuenta que ha habido empate, quizá deberíamos buscar un termino medio entre ambas cosas: un filósofo con dotes militares o de general, un general con estudios e inquietudes de filósofo... En principio se me ocurren dos posibilidades:

  • Jenofonte, el famoso historiador, filósofo y militar de la antigua Grecia, que además de sus estudios, de sus obras escritas, y de ser discípulo directo de Sócrates, luchó en varias batallas y participó y lideró la "Expedición de los Diez Mil".
  • Marco Aurelio, emperador del Imperio Romano, siempre interesado por la filosofía, el estudio y la cultura en general y por ello conocido como "el emperador filósofo".

No sé cual sería más adecuado, pero seguro que cualquiera de los dos sería merecedor de ganar esta encuesta.

viernes 13 de noviembre de 2009

2012 y mi escepticismo

Hoy se estrena la película "2012" de Roland Emmerich, que supuestamente está basada en un supuesto calendario maya que supuestamente predice el fin del mundo para supuestamente el 21 de Diciembre de 2012. Tanto "supuestamente" se debe a dos motivos. El primero y más importante es que habitualmente a mi toda esta suerte de profecías, finales apocalípticos, confabulaciones mundiales, CódigosDaVinci's y conspiraciones varias no me parecen más que una simple mierda y un engaña-bobos que nos distrae de la verdadera realidad del mundo, a la que muchas veces tenemos miedo de enfrentarnos tal cual es. No sé, ¡igual yo soy muy descreído oiga! pero a mi me enseñaron que cuando se le da vueltas a la mierda, lo único que se consigue es que huela. Y cuando a cosas de este tipo se las intenta llevar más allá del puro entretenimiento, y se les intenta buscar un razonamiento y una lógica, me parece que pierden todo su sentido.

El segundo motivo es que me he encontrado con la siguiente noticia, que viene a desmentir que el ahora ya famoso calendario maya tuviese previsto el fin del mundo para la citada fecha:

2012 y La Trompeta del Juicio Final
Fuente: Microsiervos

Vamos, que si el primer motivo no tuviese ya suficiente peso, ahora hay que sumar la lógica científico matemática.

En fin, sinceramente no sé que tal estará la película... seguramente de efectos especiales ande muy bien e incluso puede que sea entretenida... del mismo director son Independence Day, que a mí me gustó bastante, y Godzilla, que me pareció directamente una basura. Pero la cosa es que con todas las chorradas que se están diciendo a su alrededor, a mi ya se me han quitado las ganas de verla.

¡Ay, con lo bonitos que son los calendarios! Bueno, para arreglarlo prometo hablar de calendarios más interesantes en próximas entradas...

miércoles 11 de noviembre de 2009

La pregunta que derribó el Muro

Quizá ya muchos conocéis esta anécdota acerca de la caída del Muro ya que a raíz del aniversario ha aparecido en varios programas especiales: el hecho concreto que precipitó aquella noche la afluencia de gente al Muro, y consecuentemente su posterior derribo, fue la pregunta de un periodista italiano (Riccardo Ehrman) durante una rueda de prensa del Gobierno de la RDA. O más que la propia pregunta, la respuesta que obtuvo.

El portavoz de aquel Gobierno (G. Schabowski) no tenía claras entonces las últimas medidas adoptadas ya que acababan de pasarle una nota con el resumen de las mismas. A la pregunta de Ehrman acerca de la posibilidad de los alemanes del este de abandonar la RDA libremente, Schabowski intentó remitirse a la nota. Esta realmente indicaba que aquellas medidas sólo consistían en permitir el paso a Checoslovaquia y ni por asomo directamente a Alemania occidental, pero parece que el representante de la RDA se puso algo nervioso, acabó equivocando fechas y nombres, y finalmente dio una respuesta equivocada, dando a entender que el paso hacia la RFA sería libre desde ese momento.

Foto de la rueda de prensa

La acción parece que discurrió así:

"El motivo de la rueda de prensa consistía en comunicar que el Gobierno de la RDA iba a permitir que los ciudadanos alemanes del Este pudieran viajar con más facilidad al Oeste... los periodistas ni siquiera levantaron una ceja, porque no era la primera vez que éste les 'vendía la moto'... Schabowski casi había terminado su disertación y la mano de Ehrman seguía allí, erguida. "Está bien", dijo el funcionario, "vamos a ver qué tiene que preguntar nuestro colega italiano".

Entonces, el corresponsal le inquirió en voz alta: "Señor Schabowski, ¿cree usted que fue un error introducir la Ley de Viajes hace unos días?"... "Schabowski se puso nervioso", recuerda. Entonces, sacó unos papeles del bolsillo, y repitió que, para evitar más líos, los ciudadanos de la RDA podrían ir al Oeste, esta vez sin pasaporte ni visado: sólo mostrando el carné de identidad o un documento parecido. En ese momento, Ehrman no le dejó tomar aire y preguntó: "Ab wann?" (¿a partir de cuándo?). Schabowski volvió a consultar los papeles y, sin mirarle a la cara, respondió. "Ab sofort" (inmediatamente).


Esta vez, quien se quedó sin aire fue Riccardo Ehrman. "En ese momento, me di cuenta de que el Muro había caído"...

Fuente: elmundo.es
Link al reportaje completo: "El periodista que derribó el Muro con una pregunta"

La nota de la discordia (para los que entiendan alemán):



lunes 9 de noviembre de 2009

20 años de la caída del Muro

Hoy se cumplen exactamente 20 años de la caída del Muro de Berlín. La noche del 9 de Noviembre de 1989 se puso fin a 28 largos años de separación de la capital alemana, en consecuencia del propio país e incluso se podría decir que de Europa. Yo, que por aquel entonces estaba a punto de cumplir los 9 años, prácticamente no tengo imágenes ni recuerdos de aquellos hechos y sus protagonistas: ni el Muro, ni la gente derribándolo, ni de la RFA y la RDA... de hecho, creo que el primer recuerdo propio que tengo que refleja de alguna forma aquella división de Alemania es a Andreas Brehme marcando el penalty decisivo para ganar la final del Mundial de Italia 90. Y no me preguntéis porqué pero sé que entonces yo sabía que aquellos Brehme, Klinsmann, Hassler y Matthaus no eran simplemente Alemania sino que eran Alemania Federal. Afortunadamente el paso de casi 20 años desde aquel gol de Brehme, me ha enseñado que el Muro, tanto su levantamiento como su derribo, no supuso sólo que Alemania jugase con dos equipos diferentes en los Mundiales de fútbol, sino que prácticamente cambió el orden del mundo. Simplificando mucho, podemos decir que fue algo así:

Una vez finalizada la II Guerra Mundial, Berlín (y Alemania entera) quedó dividida en sectores administrados por diferentes potencias mundiales: EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia. Años más tarde los tres sectores occidentales se unificaron y entraron a formar parte de la nueva República Federal Alemana, quedando Berlín Este en manos rusas y como capital de la República Democrática Alemana (Alemania del Este).

Con el paso de los años la represión en Alemania oriental, así como las mejores condiciones de vida y la mayor libertad de Alemania occidental hicieron que los alemanes del este emigrasen paulatinamente al otro lado de la frontera. Para evitarlo, la RDA puso severas restricciones para abandonar el país, pero como aquello no era suficiente finalmente sus dirigentes decidieron construir el famoso Muro en 1961.

El statu quo de la división alemana y de Europa se mantuvo durante varios años hasta que a principios de los 80, Mijaíl Gorbachov comenzó a impulsar en la URSS procesos liberalizadores y de apertura como las famosas Perestroika y Glasnost. Aprovechando las medidas de Gorbachov, los países comunistas de Europa central (vinculados férreamente a Moscú) comenzaron también sus propios procesos de reforma y desbloqueo, en la mayoría de los casos gracias a las protestas de sus ciudadanos, ya cansados de la falta de libertad y las penosas condiciones de vida.

Primero, y antes que Alemania, fueron países como Polonia y Hungría los que consiguieron dejar atrás el comunismo y alcanzar unas elecciones democráticas. Posteriormente, a partir de que aquel 9 de Noviembre de 1989 se declarase la caída del Muro, y como si este hubiese estado actuando como una presa de contención, el resto de repúblicas comunistas caerían en cadena: Checoslovaquia, Rumanía, Albania... En la mayoría de los casos estas transiciones fueron básicamente pacíficas, con el caso excepcional de Rumanía que acabaría con la ejecución del matrimonio Ceaucescu en Diciembre de 1989.

jueves 5 de noviembre de 2009

El deber cumplido

Una de las cosas que me está llamado la atención de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Escipión “el Africano” es lo bien que transmite el autor los sentimientos y valores de algunos de los oficiales y legionarios de Roma. Honor, nobleza, lealtad, responsabilidad... y sobre todo el deber. Sentimientos y valores que por desgracia hoy en día están cada vez más en desuso. O al menos esa es la sensación que yo tengo.

Os dejo aquí un párrafo de un pequeño pasaje imaginario de la novela que, además de original, ensalza ese valor del deber, ese sentimiento de tranquilidad de perecer con el deber cumplido. Aunque supongo que no será lo mismo leído ahora y menos así "a palo seco", la verdad es que en ese momento a mí me pareció una auténtica maravilla. La acción se sitúa cuando unos legionarios, una vez muertos, llegan a las puertas del más allá para cruzar junto a Caronte en su barca:

"Caronte aún se sorprendió más cuando las en ocasiones embravecidas aguas del pantano se calmaron por completo al cargar aquellas almas en su barca. El anciano barquero que todo lo había visto se mostró algo perplejo y decidió seguir con su cometido en silencio sin atreverse siquiera a preguntar a los difuntos, como hacía en otras ocasiones, nada sobre su origen o sobre la causa de su muerte. Estaba intrigado, pero el porte y la dignidad de aquellos espíritus transeúntes le conminaban a guardar un prudente silencio. Así Caronte, sin saberlo, transportó las almas de Lucio Marcio Septimio, Quinto Terebelio, Sexto Digicio, Mario Juvencio y Cayo Valerio, por el pantano que separa a los vivos de los muertos. Su asombro era creciente, pues estaba acostumbrado a transportar almas tensas, con miradas nerviosas que intentaban escrutar su destino entre los vapores impenetrables de la ciénaga infernal. Sin embargo, aquellos espíritus transmitían una extraña sensación de paz. A medio camino, Caronte ya había forjado su opinión y no dejaba de mirar con admiración y respeto a aquellas cinco almas que navegaban con un orgullo inédito rumbo al infierno, con un porte y una templanza sólo propia de los héroes."

Santiago Posteguillo -Las Legiones Malditas-

miércoles 4 de noviembre de 2009

Las Legiones Malditas

Esta semana he terminado de leer “Las Legiones Malditas”, la continuación de “Africanus: El Hijo de cónsul” y por tanto segunda novela dentro de la trilogía de Santiago Posteguillo. Muy en la línea de la anterior, me ha parecido una novela de notable alto y muy pero que muy completa. En “Las Legiones Malditas” siguen triunfando las mismas características que lo hicieron en "Africanus": un vastísimo conocimiento de la antigua Roma por parte del autor, tanto de su historia como de su modo de vida diario, un extenso catálogo de personajes muy bien construidos y un equilibrio entre acción e intriga muy conseguido. Además, a estos puntos fuertes se suman ahora otros atractivos que hacen mejorar a la trilogía.

La novela cuenta la historia de cómo Publio Cornelio Escipión consigue persuadir al Senado de Roma para hacerse con el mando de las legiones V y VI desterradas en Sicilia y de cómo con ellas viaja hasta África para enfrentarse en territorio enemigo a los temibles ejércitos de Cartago.

Por un lado destacan las claras evoluciones de determinados personajes respecto a "Africanus": la madurez y la explosión como general y cónsul del propio Publio o la vejez de Fabio Máximo serían quizá las más importantes. Pero a mi la que más me ha llamado la atención ha sido la lucha interna de sentimientos de Cayo Lelio, y es que resulta curioso ver como uno de los personajes más bravos y feroces de la novela es a la vez el que más sufre por su amistad con el general.

En cuanto a las batallas, su narración y descripción sigue siendo sencillamente genial, esta vez con especial mención a la épica Batalla de Zama que te envuelve y te consigue hacer vivir la acción como un legionario más. Una batalla final grandiosa, narrada simultáneamente desde diferentes perspectivas, que poco tiene que envidiar a los sentimientos experimentados en las recreaciones de las batallas del cine.

Resumiendo, “Las Legiones Malditas” es, como su predecesora, una gran Novela Histórica, con mayúsculas, de las que además de entretener ayudan a aprender y conocer nuevos personajes, nuevas batallas o nuevos acontecimientos. De momento (todavía me falta por leer “La Traición de Roma”) Posteguillo está consiguiendo una trilogía magnífica de la que yo me declaro fan.