Mira que yo soy cabezón para los libros. Y eso que una de las primeras reglas del lector es que cuando un libro no te llena, es mejor no forzarse y dejarlo, que hay infinidad de cosas para leer por ahí. Pero aún así muchas veces me da igual, me pongo terco y me cuesta dejarlos. En parte por no dejar a medias las cosas, en parte porque me da un poco de pena no conocer el final de esos personajes y en parte como reto personal: el libro o yo... “ahora me lo acabo por cojones”. Pues nada, esta vez no he tenido cojones y el libro ha vencido.
“London” era su título y Edward Rutherfurd su autor. Narra a modo de novela los aproximadamente 2000 años de Historia de Londres pasando a través de sus acontecimientos principales: primeros asentamientos, llegada de Julio Cesar, construcción del Puente de Londres, construcción de la Torre por Guillermo el Conquistador, la Reforma, etc. y la verdad es que lo mejor de la novela es eso, los momentos históricos y cómo contextualiza en ellos a los personajes y sus vivencias. Pero claro, 2000 años son muchos años, y obviamente no se pueden contar con unos mismos personajes. Para solucionarlo, el autor emplea una serie de sagas familiares que se van perpetuando en Londres y cuyos miembros asisten de una forma u otra a todos esos momentos relevantes. La idea es buena, pero tiene el inconveniente de que aparecen tantos personajes que por un lado no da tiempo a identificarse con ninguno y por otro pierdes un poco la pista. Cuando te encuentras con los hijos de los hijos de los hijos de los hijos de los nietos de los hijos de los hijos de los nietos de los hijos de los hijos de los hijos de los personajes iniciales tienes ya un buen cacao montado en la cabeza. Supongo que básicamente esto es lo que ha hecho que la novela me haya resultado un poco fría y no me haya conseguido llenar del todo.
No creo que sea una mala novela, ni mucho menos, pero tampoco me voy a atrever a recomendarla alegremente para todo el mundo. Creo que a gente muy interesada en la Historia de Inglaterra le podría resultar interesante. Es más, creo que yo mismo podría haberla disfrutado más y mejor si la hubiese cogido en otro momento. Quizá me haya influido negativamente todo el atracón inglés que me he estado metiendo últimamente. Por cierto, ya hemos terminado con la tercera temporada de Los Tudor. ¡Esa sí que sí!
lunes 8 de febrero de 2010
jueves 4 de febrero de 2010
Ley Cuadrado Cúbica
Hank Pym quizá no sea un personaje muy conocido para los que no están metidos en el mundillo de los comics de superhéroes, pero es uno de los componentes habituales de Los Vengadores de Marvel. Se trata de un inteligente científico que, entre otras cosas, consiguió idear un casco que le permitía comunicarse y controlar a las hormigas pudiendo emplearlas a su antojo como obreras o como soldados en operaciones de ataque. Pero sin duda el mayor logro de Pym fue descubrir una fórmula que le permitía reducir su tamaño hasta el de una hormiga, lo cual hizo que se le comenzara a inlcuir en el grupo de los superhéroes y que se le empezase a llamar Hombre Hormiga. Más adelante, pudo llevar esta habilidad aún más lejos y, además de encojer, consiguió modificar la fórmula para poder aumentar su tamaño y convertirse en el Hombre Gigante, lo que le hizo aún más famoso. A lo largo de su carrera como superheroe, llegó a tomar otra identidades como Goliat o Chaqueta Amarilla, y recientemente ha formado parte de los Ultimates de Marvel.
Pero, volviendo al mundo real, lo que me interesa tratar hoy es: Asumiendo que alguien encontrase una fórmula parecida a la de Pym ¿es posible, según las leyes de la física, que un hombre pudiera tener un tamaño tan pequeño como el de una hormiga o tan grande como el de un gigante de 20 metros? Y no sólo los hombres... ¿es posible científicamente que existiese un gorila gigante como KingKong? Pues la respuesta es que no y la razón la tenemos en la Ley Cuadrado-Cúbica.
Esta ley fue descubierta y enunciada hace ya unos 400 años por Galileo Galilei y establece que cuando un objeto crece manteniendo su forma y proporciones, su superficie aumenta con el cuadrado de una longitud característica del mismo (por ejemplo la altura) y en cambio su volumen aumenta con el cubo de esa misma longitud. En resumen, que el volumen aumenta en mucha mayor proporción que la superficie.
Un ejemplo fácil que se suele emplear para explicarla es el de un cubo. Para un cubo de 10cm de lado tendríamos que su volumen es de 1000cm3 y que la superficie de una de sus caras es de 100cm2. Si multiplicamos por 2 su lado: 20cm, su volumen será ahora de 8000cm3 y su superficie de 400cm2. Es decir su volumen ha aumentado 8 veces (2 al cubo) y sin embargo su superficie sólo 4 veces (2 al cuadrado).
Esto podemos extrapolarlo al ser humano, de forma que si duplicamos nuestra estatura (1,70m --> 3,40 m), nuestro volumen se verá multiplicado por 8 (2 al cubo) y cualquier superficie nuestra (incluso la total) sólo por 4 (2 al cuadrado). Si multiplicásemos nuestra altura por 10 (1,70m --> 17m), nuestro volumen se multiplicaría por 1000 (10 al cubo) pero nuestra superficie sólo por 100 (10 al cuadrado). Lógicamente, todas aquellas propiedades humanas que dependan del volumen (como por ejemplo el peso) aumentarán al mismo ritmo que dicho volumen y aquellas que dependan de la superficie (por ejemplo la resistencia de los huesos) aumentarán según la superficie.
El tamaño habitual del cuerpo humano hace que la relación entre volumen (peso) y superficie (resistencia) sea correcta, pero si fuésemos aumentando nuestra altura manteniendo las proporciones (es decir, un ser humano igual pero grande, gigante), llegaría un momento en que la relación entre nuestro peso y la resistencia de nuestros huesos sería demasiado grande. Es decir que, manteniendo las proporciones, llegaría un momento en que nuestros huesos no serían capaces de soportar tanto peso. La conclusión es que para que pudiese existir un hombre gigante que pudiese soportar su peso, sus piernas deberían ser en proporción mucho más gruesas que las nuestras (de ahí la desproporción en las patas de los elefantes).
A pesar de que la anterior es la más evidente, existen otras razones basadas en esta ley que también harían imposible la existencia de un ser humano gigante. Como por ejemplo la temperatura (e incluso la respiración), de forma que el calor que generaríamos (dependiente del volumen) sería demasiado grande para que nuestro cuerpo lo disipara (dependiente de la superficie) con normalidad.
Bueno, y además de estas razones, está la más importante claro: que no creo que nadie descubra la fórmula de Hank Pym.
Pero, volviendo al mundo real, lo que me interesa tratar hoy es: Asumiendo que alguien encontrase una fórmula parecida a la de Pym ¿es posible, según las leyes de la física, que un hombre pudiera tener un tamaño tan pequeño como el de una hormiga o tan grande como el de un gigante de 20 metros? Y no sólo los hombres... ¿es posible científicamente que existiese un gorila gigante como KingKong? Pues la respuesta es que no y la razón la tenemos en la Ley Cuadrado-Cúbica.
Esta ley fue descubierta y enunciada hace ya unos 400 años por Galileo Galilei y establece que cuando un objeto crece manteniendo su forma y proporciones, su superficie aumenta con el cuadrado de una longitud característica del mismo (por ejemplo la altura) y en cambio su volumen aumenta con el cubo de esa misma longitud. En resumen, que el volumen aumenta en mucha mayor proporción que la superficie.
Un ejemplo fácil que se suele emplear para explicarla es el de un cubo. Para un cubo de 10cm de lado tendríamos que su volumen es de 1000cm3 y que la superficie de una de sus caras es de 100cm2. Si multiplicamos por 2 su lado: 20cm, su volumen será ahora de 8000cm3 y su superficie de 400cm2. Es decir su volumen ha aumentado 8 veces (2 al cubo) y sin embargo su superficie sólo 4 veces (2 al cuadrado).
Esto podemos extrapolarlo al ser humano, de forma que si duplicamos nuestra estatura (1,70m --> 3,40 m), nuestro volumen se verá multiplicado por 8 (2 al cubo) y cualquier superficie nuestra (incluso la total) sólo por 4 (2 al cuadrado). Si multiplicásemos nuestra altura por 10 (1,70m --> 17m), nuestro volumen se multiplicaría por 1000 (10 al cubo) pero nuestra superficie sólo por 100 (10 al cuadrado). Lógicamente, todas aquellas propiedades humanas que dependan del volumen (como por ejemplo el peso) aumentarán al mismo ritmo que dicho volumen y aquellas que dependan de la superficie (por ejemplo la resistencia de los huesos) aumentarán según la superficie.
El tamaño habitual del cuerpo humano hace que la relación entre volumen (peso) y superficie (resistencia) sea correcta, pero si fuésemos aumentando nuestra altura manteniendo las proporciones (es decir, un ser humano igual pero grande, gigante), llegaría un momento en que la relación entre nuestro peso y la resistencia de nuestros huesos sería demasiado grande. Es decir que, manteniendo las proporciones, llegaría un momento en que nuestros huesos no serían capaces de soportar tanto peso. La conclusión es que para que pudiese existir un hombre gigante que pudiese soportar su peso, sus piernas deberían ser en proporción mucho más gruesas que las nuestras (de ahí la desproporción en las patas de los elefantes).
A pesar de que la anterior es la más evidente, existen otras razones basadas en esta ley que también harían imposible la existencia de un ser humano gigante. Como por ejemplo la temperatura (e incluso la respiración), de forma que el calor que generaríamos (dependiente del volumen) sería demasiado grande para que nuestro cuerpo lo disipara (dependiente de la superficie) con normalidad.
Bueno, y además de estas razones, está la más importante claro: que no creo que nadie descubra la fórmula de Hank Pym.
lunes 1 de febrero de 2010
El Vigía
¿Sabéis lo que son los sueños lúcidos? Una vez me topé con un artículo acerca del tema que me dejó bastante sorprendido ya que nunca había oído hablar de ellos. También se conocen como "sueños conscientes" y la idea es dormir y conseguir tener un sueño en el que se sea plenamente consciente de que se está soñando, llegando a controlar tus acciones dentro de él. De esta forma, durante el sueño se pueden llegar a tomar decisiones (hasta elegir cuando despertar) e incluso atreverse a cosas que en la realidad no se puede o se quiere hacer. Creo que la cosa había que entrenarla y que no se conseguía así como así. No sé, en primera instancia yo me mostré un poco escéptico pero luego leí que, a pesar de que había dudas acerca de cómo funcionaba la mente en esos casos, sí que se había conseguido demostrar científicamente la existencia de dichos sueños. No seguí investigando el tema, ni buscando más información, y tampoco recuerdo dónde lo leí, así que no sé verdaderamente la credibilidad del artículo y sus datos.
Sueños, realidad... ¿Y por qué se me ha ocurrido todo esto ahora? Pues porque estaba pensando en comentar un cómic que he leído recientemente: “El Vigía”. No trata exactamente sobre los sueños (o puede que sí) pero sí que se basa en esa fina línea que separa los estados de consciencia, la confusa nube de percepción de la realidad, la delgada frontera entre la realidad y la alucinación. ¿Cómo convencer a un “loco” de que su realidad no es la buena? ¿Es posible que seamos los demás los que no vemos la verdadera realidad? ¿Quizá sea él el único cuerdo?
En este cómic de P.Jenkins y Jae Lee, el protagonista, Robert Reynolds, parece un alcohólico cuyas alucinaciones etílicas le hacen creer que en otro tiempo fue un superhéroe: El Vigía. Pero a medida que avanza la historia, las cosas empiezan a no estar claras y no dan muestras de ser lo que parecen. ¿Es realmente el superhéroe que dice ser? ¿Es posible que nadie se acuerde de él? ¿Estará todo el mundo confundido o serán sólo alucinaciones de un borracho? A pesar de que quizá le falta un poco de acción, la trama se hace entretenida, se entiende fácilmente y los dibujos tienen una estética muy acorde con la temática. Un volumen muy recomendable que puede estimular a pensar en las curiosas relaciones entre sueños, alucinaciones y realidad.
"Todo lo que vemos desfilar ante nuestros ojos, todo lo que imaginamos, no es sino un sueño dentro de otro sueño" - Edgar Allan Poe.
Sueños, realidad... ¿Y por qué se me ha ocurrido todo esto ahora? Pues porque estaba pensando en comentar un cómic que he leído recientemente: “El Vigía”. No trata exactamente sobre los sueños (o puede que sí) pero sí que se basa en esa fina línea que separa los estados de consciencia, la confusa nube de percepción de la realidad, la delgada frontera entre la realidad y la alucinación. ¿Cómo convencer a un “loco” de que su realidad no es la buena? ¿Es posible que seamos los demás los que no vemos la verdadera realidad? ¿Quizá sea él el único cuerdo?
En este cómic de P.Jenkins y Jae Lee, el protagonista, Robert Reynolds, parece un alcohólico cuyas alucinaciones etílicas le hacen creer que en otro tiempo fue un superhéroe: El Vigía. Pero a medida que avanza la historia, las cosas empiezan a no estar claras y no dan muestras de ser lo que parecen. ¿Es realmente el superhéroe que dice ser? ¿Es posible que nadie se acuerde de él? ¿Estará todo el mundo confundido o serán sólo alucinaciones de un borracho? A pesar de que quizá le falta un poco de acción, la trama se hace entretenida, se entiende fácilmente y los dibujos tienen una estética muy acorde con la temática. Un volumen muy recomendable que puede estimular a pensar en las curiosas relaciones entre sueños, alucinaciones y realidad."Todo lo que vemos desfilar ante nuestros ojos, todo lo que imaginamos, no es sino un sueño dentro de otro sueño" - Edgar Allan Poe.
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Comics
jueves 28 de enero de 2010
Inglaterra está de moda
Pues eso, que últimamente Inglaterra está de moda. Bueno, al menos para mí, o al menos en mi mundo. Me di cuenta el otro día mientras pensaba en el próximo libro a leer. Y es que no sé si será casualidad, o verdaderamente tiene la pequeña lógica de que inconscientemente una cosa me ha llevado a otra. O igual simplemente es una chorrada de cojones que se me vino a la cabeza porque algo nos tiene que venir cuando pensamos. No sé, pero la cosa es que me he dado cuenta de que últimamente todo lo que pillo está relacionado con los hijos de la Gran Bretaña.El último libro que me he leído este mes ha sido "Azincourt" (Bernard Cornwell), que trata sobre la famosa expedición de Enrique V de Inglaterra sobre tierras galas, dentro de la Guerra de los Cien Años.
Después me leí el cómic "1602", donde el Univero Marvel se sitúa en Inglaterra en los inicios del XVII y alrededor de la muerte de Isabel I.
Seguido (y con el único inciso de "El Vigia") me puse con la novela "London" (Edward Rutherfurd) que repasa a modo de novela los dos milenios de historia de la capital inglesa y de la que todavía estoy dando cuenta.
Bastante Inglaterra seguida ya ¿no?, pues es que la cosa se agrava porque estas dos últimas semanas nos hemos enganchado en casa (y de qué manera) a la serie de televisión "Los Tudor" que transcurre alrededor del reinado de Enrique VIII.
Y al final, como colofón, el otro día me encontré mirando la estatería y pensando que el siguiente libro que me apetecía leer era: "La Guerra de las Rosas: El Sol en Esplendor" de Sharon Kay Penman que obviamente transcurre durante La Guerra de las Dos Rosas.
En fín, que aunque me apetezca, me he dicho que no, que me voy a forzar a cambiar de temática. No sé qué elegiré al final, pero intentaré incluso que ni el título ni el autor tengan nombre en inglés....
¿A vosotros os pasan también cosas de estas, o soy yo el tarado?
¡God Save The Queen!
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Lectura
martes 26 de enero de 2010
AC/DC
No. Aunque por el título lo parezca, no voy a escribir sobre el famoso grupo de música australiano, sino sobre dos inventores. Dos compañeros enemistados por una famosa disputa.
Tomas Alva Edison es quizá, junto con Da Vinci, el inventor más famoso de la historia. Nació en EEUU a mediados del siglo XIX y entre sus más de 1000 inventos (ahí es nada) está el famoso fonógrafo, que consistía en un dispositivo capaz de grabar y reproducir sonidos mediante la transformación de las ondas sonoras en vibraciones mecánicas (grabando surcos en un cilindro) y viceversa, es decir, la base para el gramófono y los tocadiscos. Pero el invento por el que sin duda más se le conoce es por la bombilla. En el sigo XIX ya se conocía la electricidad, su posibilidad de conducción a través de un cable e incluso la incandescencia del filamento produciendo luz. Pero aún no se había conseguido controlar esa incandescencia, que el filamento no acabase chamuscado y que la luz fuese duradera. Y eso fue lo que logró Edison en 1879 con su bombilla. Parece que otros ya habían tenido la idea, pero fue el estadounidense el que la materializó más perfectamente y el que primero la comercializó: en Enero de 1880 (ahora hace 130 años... y es el porqué de esta entrada) consiguió iluminar un barrio entero con electricidad, permitiendo sustituir las peligrosas lámparas de gas.
El otro inventor al que quería citar es a Nikola Tesla. Contemporáneo de Edison y nacido en la actual Croacia, Tesla está considerado como un inventor maltratado, a quien robaron multitud de sus descubrimientos y patentes, y es, a diferencia de Edison, muy poco reconocido por el público en general. Por el contrario, en círculos científicos, es considerado como el inventor más importante de la historia e incluso se le ha llegado a llamar “el inventor del siglo XX”. Entre los inventos que parece que le robaron (o al menos que se apropiaron de sus ideas) destaca principalmente la radio, por la que luego Marconi acabó ganando un premio Nobel. Y entre los que tiene totalmente reconocidos están por ejemplo la corriente alterna, la lámpara fluorescente o ser considerado el padre de la industria eléctrica.
Vale, de las bombillas de Edison hace ahora 130 años, pero ¿a qué viene hablar de Tesla? Pues la razón es que se acaba de publicar su primera biografía en español: “Nikola Tesla: El genio al que le robaron la luz” escrita por Margaret Cheney (fuente: Microsiervos) que repasa la vida, la personalidad, las excentricidades y las vivencias del inventor europeo. Bien vale, ¿y a qué viene el título de la entrada? ¿AC/DC? Bueno, pues es que la mejor forma de relacionar a estos dos genios es a través de la disputa que tuvieron en torno a la corriente eléctrica.
Tesla fue durante algún tiempo discípulo de Edison y tras un periodo de trabajo juntos el croata le propuso a su maestro trabajar con otro tipo de corriente. Edison era partidario de la corriente continua (en inglés Direct Current: DC) y en cambio Tesla veía mayores ventajas en la alterna (en inglés Alternating Current: AC). Este enfrentamiento les llevó a la enemistad y a continuar sus investigaciones y trabajos por separado. Finalmente el tiempo le dio la razón a Tesla, y la corriente alterna se impuso mundialmente (actualmente la electricidad llega de esta forma a nuestros casas) ya que se acabó demostrando que era capaz de transportar más energía a mayores distancias y con menores pérdidas.
Tomas Alva Edison es quizá, junto con Da Vinci, el inventor más famoso de la historia. Nació en EEUU a mediados del siglo XIX y entre sus más de 1000 inventos (ahí es nada) está el famoso fonógrafo, que consistía en un dispositivo capaz de grabar y reproducir sonidos mediante la transformación de las ondas sonoras en vibraciones mecánicas (grabando surcos en un cilindro) y viceversa, es decir, la base para el gramófono y los tocadiscos. Pero el invento por el que sin duda más se le conoce es por la bombilla. En el sigo XIX ya se conocía la electricidad, su posibilidad de conducción a través de un cable e incluso la incandescencia del filamento produciendo luz. Pero aún no se había conseguido controlar esa incandescencia, que el filamento no acabase chamuscado y que la luz fuese duradera. Y eso fue lo que logró Edison en 1879 con su bombilla. Parece que otros ya habían tenido la idea, pero fue el estadounidense el que la materializó más perfectamente y el que primero la comercializó: en Enero de 1880 (ahora hace 130 años... y es el porqué de esta entrada) consiguió iluminar un barrio entero con electricidad, permitiendo sustituir las peligrosas lámparas de gas.El otro inventor al que quería citar es a Nikola Tesla. Contemporáneo de Edison y nacido en la actual Croacia, Tesla está considerado como un inventor maltratado, a quien robaron multitud de sus descubrimientos y patentes, y es, a diferencia de Edison, muy poco reconocido por el público en general. Por el contrario, en círculos científicos, es considerado como el inventor más importante de la historia e incluso se le ha llegado a llamar “el inventor del siglo XX”. Entre los inventos que parece que le robaron (o al menos que se apropiaron de sus ideas) destaca principalmente la radio, por la que luego Marconi acabó ganando un premio Nobel. Y entre los que tiene totalmente reconocidos están por ejemplo la corriente alterna, la lámpara fluorescente o ser considerado el padre de la industria eléctrica.
Vale, de las bombillas de Edison hace ahora 130 años, pero ¿a qué viene hablar de Tesla? Pues la razón es que se acaba de publicar su primera biografía en español: “Nikola Tesla: El genio al que le robaron la luz” escrita por Margaret Cheney (fuente: Microsiervos) que repasa la vida, la personalidad, las excentricidades y las vivencias del inventor europeo. Bien vale, ¿y a qué viene el título de la entrada? ¿AC/DC? Bueno, pues es que la mejor forma de relacionar a estos dos genios es a través de la disputa que tuvieron en torno a la corriente eléctrica.
Tesla fue durante algún tiempo discípulo de Edison y tras un periodo de trabajo juntos el croata le propuso a su maestro trabajar con otro tipo de corriente. Edison era partidario de la corriente continua (en inglés Direct Current: DC) y en cambio Tesla veía mayores ventajas en la alterna (en inglés Alternating Current: AC). Este enfrentamiento les llevó a la enemistad y a continuar sus investigaciones y trabajos por separado. Finalmente el tiempo le dio la razón a Tesla, y la corriente alterna se impuso mundialmente (actualmente la electricidad llega de esta forma a nuestros casas) ya que se acabó demostrando que era capaz de transportar más energía a mayores distancias y con menores pérdidas.
jueves 21 de enero de 2010
1602
Creo que la última encuesta que hicimos fue acerca de qué vida o qué época histórica nos hubiera gustado vivir: Filósofo en la Antigua Grecia, General de Roma, Jefe de tribu en la Prehistoria, etc... Pero, ¿y si en vez de ser filósofos o generales fuéramos nosotros mismos pero en otra época? ¿Cómo nos tocaría ser? ¿Cuál sería nuestro equivalente... por ejemplo en el año 1602?
Algo parecido a esto ha hecho Neil Gaiman (dibujo de Andy Kubert) con su miniserie de cómic 1602: situar al Universo Marvel y a sus personajes 400 años antes. ¿A qué se dedicaría Daredevil en 1602? ¿Qué papel tendría Magneto en la Historia? ¿Cómo sería la escuela del profesor Charles Xavier? ¿Cómo sería Nick Furia si en vez de estar al servicio del Presidente de los EEUU hubiera estado a las órdenes de Isabel I de Inglaterra? Un gran punto que ha conseguido Gaiman es que acopla y contextualiza perfectamente la trama y los protagonistas con determinados acontecimientos históricos de la época. Quizá el desenlace final de la trama sea un poco enrevesado. Un poco "ida de olla". Pero no deja de tener cierto sentido y cierto aire de reflexión acerca de la naturaleza de la existencia. Por supuesto no falta esa mezcla de mitología, de divinidades y seres supremos, y de ciencia-ficción tan propia de Gaiman, que hace que la historia tenga su toque característico.
Gracias por la recomendación y el préstamo Miguelo.
Por cierto, ¿qué o quién coño sería en 1602 alguien que escribe blogs? ¿Un juglar, un bardo? ¿Un monje amanuense?
Algo parecido a esto ha hecho Neil Gaiman (dibujo de Andy Kubert) con su miniserie de cómic 1602: situar al Universo Marvel y a sus personajes 400 años antes. ¿A qué se dedicaría Daredevil en 1602? ¿Qué papel tendría Magneto en la Historia? ¿Cómo sería la escuela del profesor Charles Xavier? ¿Cómo sería Nick Furia si en vez de estar al servicio del Presidente de los EEUU hubiera estado a las órdenes de Isabel I de Inglaterra? Un gran punto que ha conseguido Gaiman es que acopla y contextualiza perfectamente la trama y los protagonistas con determinados acontecimientos históricos de la época. Quizá el desenlace final de la trama sea un poco enrevesado. Un poco "ida de olla". Pero no deja de tener cierto sentido y cierto aire de reflexión acerca de la naturaleza de la existencia. Por supuesto no falta esa mezcla de mitología, de divinidades y seres supremos, y de ciencia-ficción tan propia de Gaiman, que hace que la historia tenga su toque característico.Gracias por la recomendación y el préstamo Miguelo.
Por cierto, ¿qué o quién coño sería en 1602 alguien que escribe blogs? ¿Un juglar, un bardo? ¿Un monje amanuense?
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martes 19 de enero de 2010
El Arte De Conducir Bajo La Lluvia
No sé si habéis tenido perro. Yo sí... bueno, más bien era de mi padre y de mi hermano... pero al fin y al cabo yo también convivía con ella. Digo "era" y "convivía" porque murió hace relativamente poco. Y digo "ella" porque se llamaba Laika. Lo pasó bastante mal los últimos días. No controlaba ya las patas traseras y se le iba un poco la cabeza. Laika. Pienso en ella y la verdad es que me emociono. Laikita la llamábamos a veces. Y ya digo que yo no solía cuidarla y sacarla a pasear. Pero aún así de verdad que me emociono. A mi hermano y a mi padre les afectó mucho su muerte. A mi no tanto como a ellos, pero si que estuve jodido, y melancólico, y solté mis lágrimas por ella intentando que nadie me viese. Laika. Hoy es el día en que todavía tengo el instinto de no dejar comida cerca del borde de la mesa para que no la coja. Ahora me acuerdo con nostalgia de esas pequeñas cosas. Laikita. Todavía hay días que, cuando estoy en el sofá leyendo, echo de menos que venga a ponerme el hocico encima de la pierna. Joder, si hasta se me humedecen los ojos ahora mientras escribo.
Y es que no sé qué tienen los perros que, aunque no estés todo el día con ellos, como en mi caso, les coges un cariño muy especial. Bueno, sí sé lo que tienen. Lealtad total. Nobleza total. No tienen término medio en ese punto. Cuando te quieren, te quieren a más no poder. Te adoran y te seguirían hasta el fin del mundo. ¿Y qué te piden a cambio? Nada. Bueno, prácticamente nada. Un par de caricias y comida todos los días. Ya ves, ¿cómo no va a ser el mejor amigo del hombre? Yo creo que diría más. Yo creo que en muchos casos es más y mejor amigo del hombre que el hombre mismo.
Supongo que es por Laika y porque los perros me inspiran muchas veces más compasión que el propio ser humano, que este libro me gustó y me emocionó tanto. "El Arte de Conducir Bajo la Lluvia", del escritor estadounidense Garth Stein. Además, me lo leí la semana de Nochebuena, que parece que estamos todos un poco más sensibleros ¿no? La idea del libro está muy bien y es básicamente la historia de una familia contada desde el punto de vista del perro. Pero no un perro normal sino uno que tiene conciencia de sí mismo, que tiene alma, y que es capaz de comprender la naturaleza humana y de la propia vida. Todo ello está visto y explicado también desde la perspectiva de las carreras de coches, ya que el protagonista (y dueño del perro) es un piloto profesional y Enzo (el perro) se convierte desde joven en un apasionado del deporte del motor.
Una novela muy emotiva, a la vez que sencilla. A los amantes de los perros, y a los de las carreras de coches, os encantará. Y estoy casi seguro de que al resto también.
Y es que no sé qué tienen los perros que, aunque no estés todo el día con ellos, como en mi caso, les coges un cariño muy especial. Bueno, sí sé lo que tienen. Lealtad total. Nobleza total. No tienen término medio en ese punto. Cuando te quieren, te quieren a más no poder. Te adoran y te seguirían hasta el fin del mundo. ¿Y qué te piden a cambio? Nada. Bueno, prácticamente nada. Un par de caricias y comida todos los días. Ya ves, ¿cómo no va a ser el mejor amigo del hombre? Yo creo que diría más. Yo creo que en muchos casos es más y mejor amigo del hombre que el hombre mismo.
Supongo que es por Laika y porque los perros me inspiran muchas veces más compasión que el propio ser humano, que este libro me gustó y me emocionó tanto. "El Arte de Conducir Bajo la Lluvia", del escritor estadounidense Garth Stein. Además, me lo leí la semana de Nochebuena, que parece que estamos todos un poco más sensibleros ¿no? La idea del libro está muy bien y es básicamente la historia de una familia contada desde el punto de vista del perro. Pero no un perro normal sino uno que tiene conciencia de sí mismo, que tiene alma, y que es capaz de comprender la naturaleza humana y de la propia vida. Todo ello está visto y explicado también desde la perspectiva de las carreras de coches, ya que el protagonista (y dueño del perro) es un piloto profesional y Enzo (el perro) se convierte desde joven en un apasionado del deporte del motor.Una novela muy emotiva, a la vez que sencilla. A los amantes de los perros, y a los de las carreras de coches, os encantará. Y estoy casi seguro de que al resto también.
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