En su obra "La Iliada", Homero cuenta que en un momento de la batalla los griegos estaban siendo superados por los troyanos gracias a la intervención del dios Ares. Para remediarlo, la diosa Hera bajó también al campo de batalla y tomando la forma de Esténtor (personaje ideado por el propio Homero y famoso por tener una potencia de voz de 50 hombres) alejó mediante gritos a los soldados de Troya.
A partir de este pasaje y con el paso del tiempo, la expresión ha llegado a nuestros días, quedando recogida en el Diccionario de la RAE como: "Dicho de la voz o del acento: muy fuerte, ruidoso o retumbante".

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