
La verdad es que se me ha hecho muy parecido a la segunda novela "La chica que soñaba...", sobre todo en cuanto a la forma en que está estructurada la trama: inicio-investigación-desenlace, y en cuanto a una de las pegas de la que también peca la anterior: que en ocasiones presenta a más personajes de los que parecen necesarios. En cualquier caso, el sueco ha sabido suplir todo esto con una narración muy fluida y muy fresca, y con unas historias con mucho dinamismo.
Pero independientemente de que esta última novela también me haya gustado, al final con la sensación que me he quedado es con la de que la trilogía al completo me ha llenado y me ha enganchado. A veces, y como ya he comentado alguna vez, te das cuenta de este sentimiento porque no puedes dejar de pensar en la historia durante todo el día (al levantarte, en el trabajo, en la ducha...), otras veces es porque tienes ganas de ponerte con el libro a cada instante y otras, como me ha sucedido a mi ahora, es por un pequeño vacío que te queda al terminar. Un vacío que significa que ya no vas a volver a tener noticias de esos personajes con los que has pasado tantas horas, con los que has compartido tantas aventuras, a los que has visto evolucionar y a los que has cogido tanto cariño (o tanto odio). Pues bien, con este final de Millenium, se acabaron para mi las andanzas de Michael Blomqvist y Lisbeth Salander. No se si es normal, si a vosotros os pasa, o si es infantil o inmaduro ¡pero a mi me ha dado pena, coño! ¿Qué va a ser de mi sin ellos? Incluso... ¿qué va a ser de ellos sin mi?
Parece ser que Stieg (le llamo por su nombre de pila porque después de tanto leerle y de escribir sobre él casi le considero un amigo) tenía la intención de escribir un total de 10 libros y de que ya tenía el cuarto a medio escribir. ¿Sería posible que alguien retomara ahí la historia? No lo sé, pero probablemente no... y probablemente sea mejor así, porque creo que ya no sería lo mismo...