Decía Aristóteles que la virtud se encuentra en el término medio entre dos extremos. De lo cual quizá podríamos deducir que todos los excesos son malos, o cuanto menos imperfectos o no óptimos. ¿Y el exceso de virtud? ¿Estar siempre en el término medio podría considerarse también un extremo en sí mismo? No sé, quizá nos encontraríamos ante una paradoja. El caso es que algo parecido me ha sugerido Kvothe el protagonista de
"El nombre del viento", la exitosa novela de
Patrick Rothfuss.
El desarrollo de la novela, que en muchas ocasiones me recordó a un cuento, así como su ambientación, que me recordó a Harry Potter, están muy bien conseguidos. Pero el personaje, que me parece lo realmente importante de esta novela, a pesar de gozar de un atractivo e incipiente lado oscuro, terminó resultándome demasiado perfecto. Demasiado precoz, demasiado inteligente, demasiado hábil, demasiado guapo, demasiado amable… en fin, demasiado virtuoso.
Bien es cierto que la novela se encuadra claramente dentro del género fantástico (y ni mucho menos dentro de novela histórica como vi recientemente que lo tenían catalogado en El Corte Inglés!), y que por tanto el autor puede basarse en mundos, época y personajes totalmente imaginarios. Pero también es cierto que tanto en la Fantasía como en la Ciencia Ficción, estos mundos y estos personajes deben guardar cierta proporción con la realidad para no resultar totalmente extraños para el lector, con lo que por ejemplo los sentimientos y las formas de actuar de los personajes deberían ser en cierta manera análogos a las emociones y los comportamientos reales de los seres humanas de forma que podamos empatizar con ellos. Quizá sea esta la mayor pega que se le pueda poner a "El nombre del viento", o al menos la que a mí más me ha decepcionado. Y digo decepción porque llevaba ya un par de años con ganas de hincarle el diente y durante ese tiempo me había ido haciendo grandes expectativas sobre el libro. Y aunque pocos días antes de comenzar con él un par de asiduos al blog me trasladaron sus reservas, yo seguía con las expectativas bien altas. Sin embargo, ahora puedo decir que ambos tenían razón: sí, se me ha hecho un poco lento en algunos pasajes, y sí, cuando lo terminé me quedé con la ligera sensación de que no me había contado nada.
Como ya sabréis los fans de la primera novela, Patrick Rothfuss ha publicado recientemente la esperadísima segunda parte: "El temor de un hombre sabio". Personalmente, el desengaño que me he llevado con la primera novela, sumado a que ya desde el principio no he escuchado muy buenas críticas sobre esta última, harán casi definitivamente que no vuelva a saber nada del bueno de Kvothe.