Saladino fue un importante líder del Islam del siglo XII. De origen kurdo, ya desde joven mostró gran interés por el saber, la cultura y la teología, distinguiéndose así de la mayoría de los líderes islámicos del momento. Sus inicios políticos comenzaron en Egipto y poco a poco fue consiguiendo más poder y más tierras: Siria, Arabia, Yemen... convirtiéndose así en líder y unificador del Islam.
Uno de los episodios por el que más se conoce a Saladino es por vencer al ejército cristiano en la Batalla de Hattin. Esta enorme batalla se desarrollo en el contexto de la Tercera Cruzada y enfrentó a una coalición de la cristiandad frente al ejército musulmán liderado por Saladino. Como ya decimos, los cristianos salieron ampliamente derrotados y esto permitió al líder musulmán acabar conquistando Jerusalén unos meses más tarde. Los cinéfilos recordarán estos pasajes gracias a la película de Ridley Scott “El Reino de los Cielos”.

Seguramente muchos ya conocíais esta información, pero es probable que no supierais un par de anécdotas o datos que a mi me parecieron ciertamente curiosas cuando los descubrí. La primera es que Saladino, siendo hijo del mandatario de una ciudad islámica, nació el mismo día en que su familia debía marcharse de dicha ciudad. Al hermano de su padre le habían acusado por discrepancias político-religiosas y toda la familia fue condenada al exilió. De esta forma, el día del nacimiento de Saladino supuso por otro lado para su familia un día triste por tener que partir de su hogar.
La segunda está en su nombre, Salah ad-din, que significa “Unificador de la fé”. No sabemos si su madre se lo pondría así como premonición, pero finalmente el destino quiso que así fuera y que Saladino congregara bajo su mando a gran parte del Islam.
La figura de Saladino siempre ha sido ensalzada por su tolerancia y benevolencia y se ha hecho especial hincapié en que a su entrada en Jerusalén permitió salir con vida a muchos cristianos y les trató con magnanimidad. Pero por otro lado habría que tener en cuenta que después de la citada Batalla de Hattin, las ejecuciones que ordenó fueron de carácter masivo y despiadado. Además, durante su asedio a Jerusalén, se sabe que su idea inicial era acabar con la vida de todos los cristianos de la ciudad y sólo cambió de opinión de forma pragmática cuando desde el bando cristiano se le amenazó con matar a todos los musulmanes de dentro de las murallas y destruir completamente la ciudad antes de rendirla.
En mi opinión cada cosa ha de juzgarse en el contexto histórico en el que se desarrolla, así que estas últimas afirmaciones tampoco deben hacer pensar que fue un asesino o un loco, sino que simplemente fue un hombre de su época. Época en la que las citadas prácticas por desgracia estaban muy extendidas. Por tanto quizá no sería justo considerar a Saladino como un villano pero por lo que hemos visto quizá tampoco como un claro ejemplo de tolerancia. Saladino: ni héroe ni villano.